8/04/2011

Hay Amor del que no conoces.

Tuve un plan donde no estabas y tuve un plan donde aquel océano mugriento no era más que un vaso de agua turbia derramado bajo la mesa. Observé en aquel entonces mas ciego que nunca y pude ver. Pude verme. Pude verte. Esquivase mi atención los insectos y la cadavérica fauna que habitó siempre en abundancia. Siempre en abundancia. Y como era de esperarse, ahí lo tenés, cayendo con el drama que creamos, el mas antiguo de los especímenes arbóreos. Aquél que, en el esplendor de su juventud siempre fue una mierda.
Así de poético, una mierda.